domingo, 2 de julio de 2017

Jorge Molina se alza como vencedor del Alfarero de Plata 2017


El novillero toledano Jorge Molina se alzaba en el día de ayer como vencedor del Alfarero de Plata 2017 en Villaseca de la Sagra. El toledano partía como el menos favorito del cartel, debido a su poca experiencia por escasez de festejos toreados, pero acabó dando un golpe de autoridad en el ruedo certificando ser el ganador de dicho certamen.

Una final que fue de menos a más en Villaseca. Abrió la tarde el otro toledano, Tomás Rufo, quién pudo lucirse poco ante el novillo de Hermanos Sánchez León debido a su escasa transmisión durante la faena. El de Pepino dejó buenos naturales en el final de la faena e incluso se le pidió una oreja que fue denegada por el palco y acabando todo en una vuelta al ruedo.

Siguió Álvaro Sánchez con el segundo novillo de la tarde, tras el cambio en el orden de lidia inicial. Álvaro ofreció un tercio de banderillas espléndido y posteriormente cuajó una faena llena de detalles, quedándose todo en una ovación por parte de la afición.

El tercero fue para Héctor Gutiérrez -novillero que abriría cartel desde un primer momento-. El novillero mexicano se gustó bastante ante el novillo y le toreó a este con 'muletazos' largos y gustándose ante la afición. Se vió emborronada su actuación a la hora de entrar a matar, debido al fallo con la espada que le derivó inclusive a una fea voltereta propiciada por el aninal.

Las orejas de la tarde comenzaron a llegar en el cuarto novillo, tras una faena de ímpetu y voluntariedad por parte de Francisco de Manuel. Ante un novillo muy peligroso y muy parado, a base de tragar y consiguiendo momentos de lucidez, lograba cortar una oreja tras posteriormente colocar la espada en un buen sitio. 

Jorge Molina acabó siendo el triunfador del festejo. Cortó una oreja al quinto novillo de la tarde e inclusive pudieron ser dos, tras la petición por parte del público pero finalmente se quedaría en una que le bastaría para alzarse como ganador. Jorge toreó al novillo con la mano por bajo y con mucho gusto. A la hora de entrar a matar, recibió una fuerte voltereta que acabó quedándose en tan sólo un susto.

Cerraba plaza Juan Pedro Llaguno. Quizás el novillero que menos se pudo expresar ante el novillo durante la tarde, en una faena dubitativa y que posteriormente se vería alargada por sus fallos con el descabello.


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